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Shakuhachi: Un instrumento musical que demanda atención plena

Updated: Feb 13

ESPAÑOL / ENGLISH


Por Ricardo Zapata, sensei


La base del aprendizaje del shakuhachi exige técnica inicialmente, como postura, embocadura, soplo y sonido, digitación, notación y demás; para luego empezar a conocer sus bondades de relajación, sanación y tenerlo en cuenta como una herramienta para meditar y llegar a la verdadera práctica de la atención plena del sonido (mindful-soundness). Pero principalmente el shakuhachi es un instrumento que cumple funciones musicales, por lo cual debe estar construido perfectamente para ello.


Para meditar no hay que sonar mal. Por otro lado, no poder producir un tono claro o estar desafinado mientras aprendes no debe implicar estrés. Sin embargo con el tiempo ese sonido puro y claro llegará y tu "oído musical", o mejor dicho, tu inteligencia musical se irá desarrollando para reconocer esos sonidos armoniosos. Esto puedo asegurarlo por la experiencia con estudiantes que nunca tuvieron estudios o acercamientos musicales, y con el tiempo desarrollaron esta capacidad cerebral, en la asociación y reconocimiento de sonidos (tonos), imágenes (símbolos de notación) y forma de digitación (el gesto del tono). Esta triangulación de información es sumamente importante para el desarrollo de la inteligencia musical de cada estudiante en relación con su instrumento.



En mi libro Sopla tu mente domina tu tono, puedo ampliar en más detalle respecto a este tema que bien se liga con el cultivo de tres importantes aspectos de nuestra identidad verdadera y auténtica, el pensamiento (enfoque real), nuestro discurso (sonido verdadero) y nuestro actuar (la ejecución intencionada). Si aprendemos a desarrollar la práctica del instrumento más alla del arte musical y ver el desarrollo de una disciplina personal, estaremos comprendiendo en totalidad la finalidad de esta práctica.


Cuando hablamos del shakuhachi, inevitablemente lo asociamos con las enseñanzas budistas, y practicar estas enseñanzas a través del soplo implica estas mismas tres cosas que nos llevan al desarrollo de entender ciertamente nuestras acciones, pensamientos y expresiones orales que son sonido que emana de nuestra boca, y proviene de nuestra mente (Shin-mitsu, el Ku-mitsu e I-mitsu).


Realizar una postura de manos juntas (gassho) cuando oramos o meditamos, implica llevar acabo una acción con nuestro cuerpo. Cuando digitamos una notación, también lo hacemos intencionalmente, es un gesto intencionado para producir un sonido específico que hemos visualizado con antelación en nuestra mente desde la visualización de un símbolo en una partitura por ejemplo. Cuando el sonido finalmente se produce con pureza, y se proyecta correctamente a quien lo escucha, hemos manifestado esa trilogía de la creación verdadera.


Si nos enfocamos en el shakuhachi únicamente como la práctica de un arte musical, estaríamos dejando de lado su profundidad como herramienta de desarrollo en la disciplina de la mente, es como obtener únicamente las enseñanza exotérica del camino (Kengyo) y renunciar al aprendizaje esotérico de la vía (Mikkyo) que busca perfeccionar el carácter, y hacer sobresalir las verdaderas habilidades del ser.


El argumento de algunas personas en la enseñanza y la producción de shakuhachi que afirman que sonar desafinado en la práctica y disciplina del shakuhachi no tiene importancia, no tiene ninguna base científica o psicológica, mucho menos histórica, académica, pedagógica o musical. Es simplemente una forma de justificar la mediocridad de su técnica, vender instrumentos musicales descalibrados y de mala calidad, y ganar adeptos de nula disciplina e ignorancia en la práctica de este arte. De esta manera la asociación de sonidos, imágenes y digitación jamás llegará al estudiante, y su progreso será nulo, causando a largo plazo frustración. Esto es una excelente forma de atrofiar por completo el desarrollo de la inteligencia musical en un estudiante.



Si esto fuese cierto, ¿Para qué una flauta posee estratégicamente ubicados sus orificios para producir una escala pentatónica exacta?. ¿Para qué existe una digitación de notación precisa?. Y ¿Para qué se tomaron la molestia en el pasado en transcribir toda una serie de partituras para conservar un legado musical en la historia?.


Una cosa es que el estudiante pueda ir a su ritmo, con paciencia y sin estrés, pero instruido correctamente por el maestro en la técnica. Y otra muy distinta decirle a un estudiante que tocar fuera de tono está bien para que no se estrese, que soplar es lo único que importa para alcanzar la iluminación, y engañarlo con argumentos baratos que todo esto se basa en teorías científicas psicológicas o de la historia de escuelas japonesas del shakuhachi.


El honkyoku (música de los monjes Komuso) no lo es todo para el shakuhachi, si bien este instrumento fue empleado para tocar estas piezas, entérese de que históricamente no fue el único género musical interpretado con este estilo de flauta. El shakuhachi provino de China donde muy seguramente sonó cientos de melodías folclóricas, para pasar a Japón mucho después, y deleitar con música de la corte, ensamble con otros instrumentos, así como música de entretenimiento urbano. Puedes estar tranquilo, tus manos no se quemarán, ni serás maldecido por los dioses por tocar otro género musical con el shakuhachi.


Piensa en este paralelo histórico musical de 1828: Mientras la flauta shakuhachi estaba en su edad de oro en Japón en la era Edo, esta sonata clásica se daba a conocer en Viena Austria por su compositor Franz Schubert, en el único concierto que ofreció en vida al público antes de morir 8 meses después. Que interesante mezcla de instrumentos y música de la misma época de distintos lugares.

Sin embargo el género honkyoku 本曲, lo cual literalmente traduce música de origen o raíz musical, tiene un carácter religioso y espiritual que enfoca su práctica en ciertos patrones de respiración que ayudan a incrementar la capacidad respiratoria y el poder del soplo para una mejor claridad y proyección del sonido. Esto nos lleva al desarrollo de nuestra propia energía o ki-ai 気合.


Sus particulares melodías llevan el sentido inmerso del canto de un sutra (shomyo / okyo), bajo su propia norma arrítmica, atemporal y secuencial de patrones repetitivos en sus líneas que bien se asemejan entre una pieza y otra. Un tiempo y ritmo marcado por el sentimiento del interprete y su patrón respiratorio. Todo esto lo dista enormemente de cualquier interpretación de música occidental. Si bien el recitar un sutra no es cantar, practicar este sentido con el shakuhachi si llegaría a serlo, ya que no podemos olvidar que es un instrumento musical enteramente melódico.



Creo muy válido que maestros que enseñan el instrumento recorran la enseñanza de este a través de géneros distintos al honkyoku, por la sencilla razón que les permitirá una mejor maestría de esta flauta. Por ejemplo, a través de mi método Mumon Ryu, no solo enseño honkyoku o algunas piezas del folclor japonés, sino que poseo mi propio repertorio compuesto por mi con un propósito de profundidad pedagógica que le entrega al estudiante el valor de desarrollar maestría y entendimiento del instrumento, para cuando se enfrenten a un género como folclor y honkyoku sea sumamente sencillo interpretar.



Producir sonidos con el shakuhachi, ya sean improvisados o siguiendo una partitura, es relajante, no solo para ti mismo, sino para alguien más que le escuche. Pero el sentido de la disciplina es estar presente y consciente mientras te sumerges en tu propio sonido para alcanzar el samadhi (del sánscrito: समाधि) o zanmai 三昧, ese estado de éxtasis donde tu mente tiene plena conciencia y tu cuerpo está relajado gracias al sonido y toda la práctica que conlleva producirlo de esa determinada manera (absorto en tu propio y verdadero sonido: Shingon no naka ni zanmai 真音の中に三昧 ), por ello no podemos olvidar que el sonido en sí contempla importantes conceptos que debemos entender y explorar con el mismo instrumento y tu cuerpo, que ahora son uno, como la resonancia, tono, vibración de frecuencia, volumen, claridad, timbre, entre otros. Por ello, este instrumento demanda mucha atención plena, tal vez mayormente que otros instrumentos musicales.


Como anteriormente mencioné, el sonido es onda, resonancia, vibración de frecuencia y debemos estudiar acerca de ello muy bien, ya que el sonido puede sanar o enfermar, gustar o disgustar. El shakuhachi emplea principalmente el sentido del oído, sin embargo al hablar de onda sonora inevitablemente nos topamos con el término vibración frecuencial, lo cual nos lleva al sentido del tacto, o el sentir físico a través de la resonancia del sonido en nuestros cuerpos, sin olvidar que la flauta se sostiene con las manos y se digita para obtener secuencia de notas.

La actividad también contempla el sentido de la vista, no siendo esta importante en la misma práctica y su objetivo final, pero si de suma importancia para aprender o seguir las líneas de una partitura por si mismo, sin embargo en la práctica se produce la sinestesia, que es una sensación asociada por estímulo de estos sentidos, que nos produce una especie de visión interior que nos conecta con nosotros mismos a través del sonido.


La disciplina y arte que enseño con este instrumento es una práctica despierta, consciente y lejos de fantasías y mitos históricos. El shakuhachi es una flauta exigente y a diferencia de otras, requiere más atención, de la misma manera exige patrones respiratorios distintos, y ofrece un sonido inigualable además de beneficios para tu salud física y mental.


Además de la atención plena en muchos aspectos de nosotros como la respiración y sus patrones, presión del aire, postura corporal, facial, embocadura, manos, dedos, actitud mental, notación, partitura y demás; la paciencia, disciplina y constancia de estudio, son imperantes en esta práctica.


Si sabes seguir la instrucción del maestro, ser disciplinado y dejar de lado expectativas de pretender ser un gran intérprete en un día, puede funcionar para ti. Mi consejo es: DISFRUTA CADA SOPLO Y SONIDO EN ESTE CAMINO DE APRENDIZAJE.




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---- ENGLISH TRANSLATION ----


Shakuhachi: A musical instrument that demands mindfulness


By Ricardo Zapata, sensei

Mumon Ryu Jiari Shakuhachi
Zapata sensei playing a Mumon Ryu Jiari Shakuhachi

The basics of learning shakuhachi initially require technique such as posture, embouchure, breath and sound, fingering, notation and so on and then begin to know its benefits of relaxation, healing and take it into account as a tool for meditation and reach the true practice of mindful-soundness. But mainly the shakuhachi is an instrument that fulfills musical functions, so it must be perfectly made for it.


To meditate you don't have to sound terrible. On the other hand, not being able to produce a clear tone or being out of tune while learning should not imply stress. However with time that pure and clear sound will arrive and your "musical ear, or rather your musical intelligence will develop to recognize these harmonious sounds. This I can assure you from my experience with students who never had musical studies or approaches, and with time they developed this brain capacity, in the association and recognition of sounds (pitch), images (notation symbol) and fingering (the gesture of the tone). This triangulation of information is extremely important for the development of each student's musical intelligence in relation to their instrument.


In my book Blow Your Mind RideYour Tone, I can expand in more detail on this theme which links to the cultivation of three important aspects of our true and authentic identity, our thoughts (real focus), our speech (real sound) and our actions (intentional performance). If we learn to develop the practice of the instrument beyond the musical art and see the development of a personal discipline, we will fully understand the purpose of this practice.


When we talk about shakuhachi, we inevitably associate it with Buddhist teachings, and practicing these teachings through the breath involves these same three things that lead us to the development of accurate understanding of our actions, thoughts and speech expressions that are the sound emanating from our mouth, and coming from our mind (Shin-mitsu, the Ku-mitsu and the I-mitsu).





Performing a posture of joined hands (gassho) when we pray or meditate, implies carrying out an action with our body. When we type a notation, we also do it intentionally, it is an intentional gesture to produce a particular sound that we have visualized beforehand in our mind from the visualization of a symbol in a score for example. When the sound is finally produced with purity, and projected correctly to the listener, we have manifested that trilogy of true creation.


If we focus on shakuhachi only as the practice of a musical art, we would be neglecting its depth as a tool of development in the discipline of the mind, it is like obtaining only the exoteric teaching of the way (Kengyo) and renouncing the esoteric learning of the way (Mikkyo) that seeks to perfect the character, and to bring out the true abilities of the self.

The argument of some people in the teaching and production of shakuhachi who claim that sounding out of tune in the practice and discipline of shakuhachi has no importance, has no scientific or psychological basis, much less historical, pedagogical, academic or musical. It is simply a way to justify the mediocrity of their technique, sell unbalanced and poor quality musical instruments, and gain followers of no discipline and ignorance in the practice of this art. In this way the association of sounds, images and fingering will never reach the student, and their progress will be null, causing long-term frustration. This is a great way to completely stunt the development of musical intelligence in a student.


If this were true, why would a flute has strategically placed holes to produce an exact pentatonic scale?. Why there is a precise notation fingering?. And, why would they go to the trouble in the past of transcribing a whole series of scores to preserve a musical legacy in history?.


It is one thing for the student to be able to go at his own pace, with patience and without stress, but instructed correctly by the teacher in technique. And it is quite another to tell a student that playing out of tune is fine so that they do not stress, that blowing is the only thing that matters to achieve enlightenment, and deceiving him with cheap arguments that all this is based on scientific psychological theories or the history of Japanese shakuhachi schools.


The honkyoku (music of the Komuso monks) is not everything to the shakuhachi, although this instrument was used to play these pieces, understand that historically it was not the only musical genre played with this style of flute. The shakuhachi came from China where it most likely played hundreds of folk tunes, moving to Japan much later, and delight with court music, ensemble with other instruments, as well as urban entertainment music. Rest assured, your hands will not burn, nor will you be cursed by the Gods for playing another musical genre with the shakuhachi.


Think about this musical historical parallel from 1828: While the shakuhachi flute was in its golden age in Japan in the Edo era, this classical sonata was unveiled in Vienna Austria by its composer Franz Schubert, in the only concert he ever offered to the public before dying 8 months later. What an interesting mix of instruments and music from the same era from different places.

However, the honkyoku 本曲 genre, which literally translates as music of origin or music root, has a religious and spiritual character that focuses its practice on certain breathing patterns that help increase respiratory capacity and breathing power for better clarity and sound projection. This leads to the development of our own energy or ki-ai 気合.


Its particular melodies carry immersed the sense of chanting a sutra (shomyo / okyo), under its own arrhythmic, timeless and sequential repetitive patterns in their lines that are very similar from one piece to another. A tempo and rhythm marked by the performer's feeling and breathing pattern. All this is a far cry from any interpretation of Western music. While reciting a sutra is not singing in Zen practice, looking at this sense from the shakuhachi is, since we cannot forget that it is a totally melodic musical instrument.


I think it is very valid that masters who teach the instrument go through the teaching of this instrument through genres other than honkyoku, for the simple reason that it will allow them a better mastery of this flute. For example, through my Mumon Ryu method, I not only teach honkyoku or some pieces of Japanese folklore, but I have my own repertoire composed by me with a purpose of pedagogical depth that gives the student the value of developing mastery and understanding of the instrument, so that when faced with a genre such as folklore and honkyoku it will be very easy to play.



Producing sounds with the shakuhachi, whether improvised or following a score, is relaxing, not only for oneself, but also for the listener. But the meaning of the discipline is to be present and aware while you immerse yourself in your own sound to reach samadhi (Sanskrit: समाधि) or zanmai 三昧, that state of ecstasy in which your mind is fully conscious and your body is relaxed thanks to the sound and all the practice involved in producing it in that certain way (absorbed in your own true sound: Shingon no naka ni zanmai 真音の中に三昧), so we cannot forget that the sound itself contemplates important concepts that we must understand and explore with the instrument itself and your body, which are now one, such as resonance, tone, frequency vibration, volume, clarity, timbre, among others. Therefore, this instrument demands a lot of full attention, perhaps more than other musical instruments.


As I mentioned before, sound is wave, resonance, frequency vibration and we should study very well about it, as sound can heal or sicken, like or dislike. Shakuhachi mainly employs the sense of hearing, however when talking about sound wave we inevitably come across the term frequency vibration, which leads us to the sense of touch, or the physical sensation through the resonance of sound in our body, without forgetting that the flute is held with the hands and fingered to obtain a sequence of notes.


The activity also contemplates the sense of sight, not being this important in the same practice and its final purpose, but of utmost importance to learn or follow the lines of a score by itself, however in practice synesthesia is produced, which is a sensation associated by stimulus of these senses, which produces a kind of inner vision that connects us with ourselves through sound.


The discipline and art that I teach with this instrument is an awake and conscious practice, far from fantasies and historical myths. The shakuhachi is a demanding flute and, unlike other flutes, requires more attention as well as different breathing patterns, and offers an unparalleled sound as well as benefits to your physical and mental health.


In addition to mindfulness in many aspects of ourselves such as breathing and its patterns, air pressure, body posture, facial posture, embouchure, hands, fingers, mental attitude, notation, score and so on; patience, discipline and perseverance of study are essential in this practice.


If you know how to follow the teacher's instruction and let go of expectations to be a great performer in one day, it can work for you. My advice is: ENJOY EVERY BREATH AND SOUND ON THIS LEARNING PATH.





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